Es en verdad asombroso como una palabra y una cifra aparentemente sin sentido pueden significar tanta ineptitud, pendejismo y mediocridad al mismo tiempo, lo que engloba un concepto que atrae sensaciones en verdad repugnantes y que hasta escalofríos provoca nomás evocar los recuerdos vividos en un pasado nebuloso poco grato.
A mí me da mucha vergüenza admitir que dichos conceptos forman parte importante de mi vida, y no tanto por el hecho de haber adquirido la camiseta del equipo sino por el de formarme el carácter de saber resistir porquerizas y aguantar vara como si fuera el último día de mi vida, de haber entregado y desperdiciado un buen trozo de la misma, amén de hacerme inmune a estar rodeado de gente pendeja.
Alguien debería hacer algo con la gente que permite que este tipo de cosas sucedan en el mundo. También con las que conforman este tipo de colectivos porriles mal llamados equipos de trabajo. Vaya, ni siquiera puedo hablar de ambición porque las aspiraciones de quienes forman parte de estos grupúsculos son tan miserables y ridículas como las de una mosca buscando una caca que degustar.
Una mosca tiene más dignidad, inteligencia y valores. También la mierda.
Amigos de intelicast, mamsa (lo pongo con minúsculas no porque no sepa escribir sino porque ni siquiera en el nombre merecen importancia) y demás chingaderas zopilotescas: ahí está la caca, agarren y róbense los medios, vivan del trabajo de otros, luego regurgítenlo en sus pinches portales y traguen de ello.
Desperdicien su vida, envejezcan, y en cierto momento anhelen el poder que tuvieron pero que a la vez nunca les sirvió para absolutamente un carajo.
Récenle al KARMA que no se vaya a pasar de lanza, porque sí -lo puedo demostrar en carne propia- se cobra caro, y bien culero por si fuera poco.
viernes, 7 de mayo de 2010
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