viernes, 12 de febrero de 2010

Algo sobre Mugreman

Soy Mugreman, mi nombre de pila es lo de menos, en la peda vale madres y es más fácil gritarme órale pinche mugroso tráete unas guamas. Me resulta en extremo onanista hablar de mí mismo a pesar de que este tipo de páginas están hechas para atascarlas de verborrea de algo que ni seguramente somos. O hacemos.


No poseo nada, no hago nada, no me he afeitado desde hace un par de años y no recuerdo ya cómo es la experiencia de ir al peluquero. No me gusta manejar y por ende no me gustan los autos. No me gusta vomitar pero ya pedo ni cuenta me doy. Hace algunos años tenía la virtud de ser paciente y ahora tengo el privilegio de ser un enojón de mierda.
No como saludablemente, duermo a intervalos durante toda la noche y me sangra la nariz cada 5 meses sin saber aún el por qué. Tengo los dientes bien pinches chuecos y mi mordida es irregular, pero no padezco pie plano.


Hace tiempo me gustaban las drogas pero ahora ya me dan güeva; también solía tocar dos tres la lira pero cada vez me doy cuenta que lo hago peor. No me gusta ver la televisión a pesar de que cuando era morro esa cosa fue el centro de mi vida. Ya no me gusta el Tonayan ni el Tequila. Ya no me paro a medio día a menos que un día antes me haya puesto bien pedote.
Tengo un trabajo bien culero, aburrido y mal pagado pero ya no me tratan mal y está más cerca de mi casa. No tengo tv por cable y mi dvd no agarra películas piratas ni originales. No me importa si el Montag nunca la arme pues yo me la paso a toda madre con la banda en cada minuto que ensayamos, tocamos o incluso cuando nos emputamos por tocar de la verga o porque traemos un humor de puta madre. Me sigue cagando levantarme temprano y saludar a banda que ni conozco.


Me gusta mentar madres casi a todo y casi todo el tiempo, y me gusta seguir tocando las mismas mamadas que hace cinco años con mis carnales del Montag. Me gusta el metal pero no me gusta tocarlo porque todos los músicos metaleros se creen la verga y ya me da güeva chupar con chamacos pendejos. Me gusta estar con mi mujer echando la güeva viendo películas y comiendo chingaderas, y también me gusta salir con ella a ponernos hasta el pito. Me gusta mentarle su madre a los aviones y echarle un chingo de salsa picante a las cosas.


Me hubiera gustado ser meteorólogo o sismólogo ya que es apasionante ver como el planeta se pasa de verga con sus habitantes, todo porque cuando era morro mi padre me llevó a pasear al centro histórico a ver edificios y personas hechos mierda tras el sismo de 1985: con orgullo, este sería el único recuerdo que mantengo de mi padre al despertar mi morbosidad precoz. Hablando de geografía, constantemente pienso que si la Tierra fuera una persona, México sería un pólipo del culo de este mundo. Ya que no fui músico ni sismólogo, tuve que estudiar una pendejada de periodismo pero lo agradezco en el fondo porque si no fuera por ello es muy seguro que no tendría los broders que tengo hoy.


Soy un tipo mentiroso, egoísta y convenenciero, para que me ando con mamadas de algo que no puedo y no quiero ser. También soy caballeroso pero, reitero, eso lo hago sólo cuando me conviene. No vale la pena ocultar que soy hipócrita y que muchas de las veces juego sucio en pos de mi propio beneficio, aunque también suelo ser un buen carnal pero para ello debe haber muchos años y putazos de por medio. A veces huelo muy mal, y en otras ocasiones me tengo que bañar. Todo lo que he contado en este párrafo no les gusta a las mujeres y para mí está bien decirlo, pues así me evito soportar pendejas de las que después me tenga que arrepentir por haberlas conocido.


También me encanta escribir con las patas, estoy harto de escudriñar por 9 horas diarias las pendejadas que cometen otros y es un placer culpable mandar a chingar a su puta madre a las comas, acentos, puntos y mamada y media gramatical.


Y ya. Este viernes me paré muy temprano y es momento en que me ha dado una tremenda güeva.


Febrero 12 de 2010