lunes, 14 de mayo de 2007

Xocongo 65

Son un año con casi cuatro meses, a la creación de este texto, el tiempo que llevo laborando en esta línea de producción... no, mejor dicho, en esta línea de plagio de noticias que tiene una administración de maquila de información, fundada con dinero sucio, en tiempos donde los presidentes salían como cagada de un mismo culo mal parido. Dicho centro laboral responde al nombre (respondía) de Intélite, un servicio que monitorea medios electrónicos e impresos cuyo fin es el de vender aquella información que emerge al aire o al papel, diariamente, y al que una horda de güevones deciden pagar con tal de no ver la basura en la que a mi me toca revolcarme.

Bueno, yo he comprado pollo fresco y pago porque el vendedor le extraiga las tripas. Me parece justo, entonces, no pasarme de pendejo con descalificativos en torno a la naturaleza del poder y sus mecanismos.

Un año y con cuatro meses, entonces, es el tiempo que llevo apestando a mierda y en el cual he aprendido cosas tan útiles como crear blogs y espiar al vecino de enfrente sacárse los mocos para matar el tiempo, un hábito tan cotidiano como onanista en este lugar. Intélite se encuentra en Xocongo 65 esquina con Alfredo Chavero, colonia Tránsito, en la delegación Cuauhtémoc, tras el metro San Antonio Abad de la línea 2 y a unos minutos del centro de la ciudad de México. Sí, ahí donde la gente se encuera en masa y se observa sus pelos con un agachismo morboso, y lugar donde se pueden encontrar las baratijas más increiblemente baratas y más increíblemente pendejas que no debieron existir en la historia del progreso humano.

En este lugar he invertido mucho tiempo por tan pocos resultados y, sobre todo, por tan poco dinero. Me da pena y me caga responder el cúanto gano porque es una burla y es una mamada, y se me hace injusto que un puto policía malnutrido y con un promedio de 6 en matemáticas gane muchísimo más que yo, en términos económicos. Y estoy hablando de un policía auxiliar, no de un comandante de la AFI o de un panzón de la PGJDF. Es más: un pinche perro policía percibe un sueldo más abundante que este molesto servidor, ya para qué le muevo.

Hoy día Intelicast o Sr & Friends, apelativos que ahora etiquetan a esta empresa, funciona de manera cotidiana con una planta de empleados renovada, y por alguna extraña razón no he sido despedido sino más bien hartado y acosado constantemente con recortes de sueldo y medidas administrativas poco éticas para hacerme tirar la toalla, cosa que no les he dado el gusto a mis superiores de llevar a cabo. A veces me siento como un perfecto parásito aunque tal vez no resulta mala idea ganar dinero solamente por venir a calentar la silla. Que el tiempo decida hasta donde llega mi cordura por venir a tolerar a esta bola de culeros, y nos vemos en otro post.

viernes, 11 de mayo de 2007

Bien-venida

Me caga escribir en espacios virtuales porque esa sensación de estar haciendo cosas a lo pendejo me saca más cosquillas que no ponerme desodorante en las patas. Todo el carajo día estoy escribiendo basura periodística y esa sensación de despilfarro no me la puede quitar ni una puta de Tlalpan, como las que me encuentro en la esquina al salir por las noches de este lugar que sirve como inspiración para este blog, querido lector, con el que prometo mantenerte haciendo otra cosa menos la principal, de la misma manera que yo lo hago: hacer lo posible por no trabajar.

Es decir, hacerse pendejo.

Bienvenido a este espacio de terrorismo laboral.